16.4.16

The biggest dreamer.

¿Y qué decir de alguien que con tan poco nos daba tanto? 

Hace apenas unos días se fue Koji Wada, la persona que le dio voz a la mayoría de las canciones de Digimon. Podría explayarme con oraciones sin sentido acerca de lo maravilloso y buena persona que era, pero no tengo el derecho para hablar de él como tal. Para lo único para lo que tengo derecho es para hablar de él como lo que lo conocí: como una parte esencial de mi infancia. Y no puedo sino pensar en darle las gracias. 

Gracias por dar tanto, por hacer de las canciones que cantaba algo especial, y no simples openings o themes de una serie cualquiera más. No hablo solo de su voz, hablo del sentimiento que ponía en cada uno de sus temas, y de que convertía estos en preciosas obras de arte que hacen estremecer incluso a aquellos que no son fans. No solo cantaba canciones: cantaba sentimientos. El amor y la energía que ponía en lo que era a la vez su trabajo y su mayor hobbie es algo digno de admirar. 

Koji, desde aquí me atrevo a escribirte estas líneas directamente a ti y en nombre de todos los que alguna vez tuvieron la suerte de encontrarse con tu voz. En especial de aquellos que escuchan tus canciones tan reiteradamente como puede hacerlo un fan de la serie que te lanzó a la fama. Gracias. Gracias por tu música, por luchar. Todavía me cuesta comprender que una persona pueda pelear durante trece años contra una enfermedad que lo lleva de corriente y, aún así, mantener esa sonrisa cuando hace lo que de verdad le gusta. Gracias por esforzarte tanto, por volverte una parte tan importante de nuestra infancia. Por enseñarnos tanto con tu voz y tus canciones. Pero sobre todo, gracias por darnos la importancia que nos dabas y por darnos, por consiguiente, lo mejor de ti. Sabemos que Digimon era tan importante para ti como lo puede ser para cualquier y verdadero fan. Por eso, de nuevo, gracias. Tus canciones quedarán para siempre en los corazones de los niños elegidos de todo el mundo.



Quise publicar esta entrada antes, pero necesitaba terminar este vídeo que le dedico a falta de poder expresar con palabras lo que siento por esta pérdida. Gracias, Koji Wada, y hasta siempre.

                                          

Sombra&Luz

7.4.16

¿Qué es "Digimon"?

Muchas han sido, son y serán las personas que me han hecho esta pregunta, así que no me ha quedado otro remedio que escribir una entrada en el blog con un pequeño análisis de lo que es la franquicia como serie y de lo que significa para los que llevamos viéndola desde que somos niños.

Digimon se basa en una serie de niños que tienen “mascotas” que utilizan para combatir a los malos.

Esta debe ser la descripción general que aparece en la mente de las personas que no se vieron la franquicia cuando eran pequeños, pero todos los que somos fans sabemos que esto no es así. En primer lugar, “Digimon” es una palabra compuesta que significa “Digital Monsters” o “Monstruos Digitales”. Estos monstruos digitales no son mascotas, ni siquiera la palabra “monstruo” tiene la connotación que se le suele aplicar. Los digimons son amigos, guías y apoyos de los niños en una aventura que no solo implica combatir a los malos porque es lo que le gusta a la audiencia que ronda los diez años de edad, sino una peligrosa lucha entre el bien y el mal que, además ser movida por la protección de dos mundos, implica el desarrollo personal y la lucha interna de cada uno de los personajes. Así, nos encontramos con una gran trama central que no tiene personajes de cartón, sino diferentes y profundas personalidades con sus propias peleas, sus propios miedos e inseguridades y su constante lucha interna sobre lo que está bien o está mal. Y al contrario de lo que pudiera parecer, estos ocho niños no tienen personalidades perfectamente complementarias. Todos tienen unos rasgos muy marcados y definidos, lo que los convierte en el perfecto grupo caótico que debe conseguir acoplar lo mejor posible sus ocho piezas, tan dispares, para que no haya ningún paso en falso. Y aquí tenemos la primera lección: Cada uno de nosotros es de una manera diferente. Todos somos únicos, tenemos nuestras propias características, que no nos hacen mejores ni peores que a los demás. Estas características son las que definen a la persona que somos, y esto es lo que nos hace especiales.

Con todo esto, Digimon Adventure nos presenta una serie de capítulos en los que nos enseñan que el valor no significa no tener miedo, sino saber afrontar ese miedo y no dejar nunca que sea más fuerte que tú. Nos enseña la importancia de la amistad verdadera, de que no existe una “manera correcta” para la amistad, sino que cada una es única y especial. También nos deja claro que el amor no es querer a alguien ciegamente. El amor es querer a una persona en su totalidad, aun conociendo los defectos que tenga y que tan nervioso puedan ponerte. Quererte a ti mismo. Nos enseña, además, que el conocimiento es infinito y fascinante y que no debemos perder nunca la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo. Asimismo, nos apremian para que no perdamos esa inocencia que tenemos todos al nacer y que es la única que parece preocuparse por un mundo que llora de impotencia. La sinceridad, ser fieles a los demás y a nosotros mismos para no perder nunca la confianza. La luz que hace que el mundo se mueva, la oscuridad, no como algo malo, sino como algo necesario y complementario. La esperanza para no perder nunca esa luz que hace que nuestros corazones palpiten cuando luchamos por conseguir un objetivo claro.

Esto es lo que enseña Digimon: En cada uno de sus capítulos nos da una valiosa lección que a un niño puede quedársele grabada de tal manera que, años más tarde y sin saber por qué, terminaría defendiendo esos ideales que alguna vez cuando era pequeño aprendió de unos simples dibujos animados. De unos simples niños que lo único que hacían era luchar contra un mundo que se caía a pedazos, que no era justo, que estaba perdiendo el valor y la inocencia; que había dejado de comprender lo que era el amor y la amistad; que le estaba dejando de dar importancia al conocimiento y la sinceridad y que no hacía más que perder la esperanza y, por tanto, la luz.

No, no eran solamente ocho niños luchando contra los malos para demostrar lo fuertes que eran. Eran ocho niños que representaban ocho rasgos importantes del ser humano y que a veces quedan olvidados. Ocho niños que luchaban por demostrar que el mundo es mucho más maravilloso de lo que los adultos cuentan. De lo que los adultos creen. Niños que enseñan a adultos. Eso es lo que es Digimon: niños que recuerdan a adultos cosas que olvidaron al considerarse adultos. 


Sombra&Luz