Muchas han sido, son y serán las
personas que me han hecho esta pregunta, así que no me ha quedado otro remedio
que escribir una entrada en el blog con un pequeño análisis de lo que es la
franquicia como serie y de lo que significa para los que llevamos viéndola
desde que somos niños.
Digimon se basa en una serie de
niños que tienen “mascotas” que utilizan para combatir a los malos.
Esta debe ser la descripción
general que aparece en la mente de las personas que no se vieron la franquicia
cuando eran pequeños, pero todos los que somos fans sabemos que esto no es así.
En primer lugar, “Digimon” es una palabra compuesta que significa “Digital
Monsters” o “Monstruos Digitales”. Estos monstruos digitales no son mascotas, ni
siquiera la palabra “monstruo” tiene la connotación que se le suele aplicar.
Los digimons son amigos, guías y apoyos de los niños en una aventura que no
solo implica combatir a los malos porque es lo que le gusta a la audiencia que
ronda los diez años de edad, sino una peligrosa lucha entre el bien y el mal
que, además ser movida por la protección de dos mundos, implica el desarrollo
personal y la lucha interna de cada uno de los personajes. Así, nos encontramos
con una gran trama central que no tiene personajes de cartón, sino diferentes y
profundas personalidades con sus propias peleas, sus propios miedos e
inseguridades y su constante lucha interna sobre lo que está bien o está mal. Y
al contrario de lo que pudiera parecer, estos ocho niños no tienen personalidades
perfectamente complementarias. Todos tienen unos rasgos muy marcados y
definidos, lo que los convierte en el perfecto grupo caótico que debe conseguir
acoplar lo mejor posible sus ocho piezas, tan dispares, para que no haya ningún
paso en falso. Y aquí tenemos la primera lección: Cada uno de nosotros es de
una manera diferente. Todos somos únicos, tenemos nuestras propias
características, que no nos hacen mejores ni peores que a los demás. Estas
características son las que definen a la persona que somos, y esto es lo que
nos hace especiales.
Con todo esto, Digimon Adventure
nos presenta una serie de capítulos en los que nos enseñan que el valor no
significa no tener miedo, sino saber afrontar ese miedo y no dejar nunca que
sea más fuerte que tú. Nos enseña la importancia de la amistad verdadera, de
que no existe una “manera correcta” para la amistad, sino que cada una es única
y especial. También nos deja claro que el amor no es querer a alguien
ciegamente. El amor es querer a una persona en su totalidad, aun conociendo los
defectos que tenga y que tan nervioso puedan ponerte. Quererte a ti mismo. Nos enseña,
además, que el conocimiento es infinito y fascinante y que no debemos perder
nunca la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo. Asimismo, nos apremian
para que no perdamos esa inocencia que tenemos todos al nacer y que es la única
que parece preocuparse por un mundo que llora de impotencia. La sinceridad, ser
fieles a los demás y a nosotros mismos para no perder nunca la confianza. La
luz que hace que el mundo se mueva, la oscuridad, no como algo malo, sino como algo
necesario y complementario. La esperanza para no perder nunca esa luz que hace
que nuestros corazones palpiten cuando luchamos por conseguir un objetivo
claro.
Esto es lo que enseña Digimon: En
cada uno de sus capítulos nos da una valiosa lección que a un niño puede
quedársele grabada de tal manera que, años más tarde y sin saber por qué,
terminaría defendiendo esos ideales que alguna vez cuando era pequeño aprendió
de unos simples dibujos animados. De unos simples niños que lo único que hacían
era luchar contra un mundo que se caía a pedazos, que no era justo, que estaba
perdiendo el valor y la inocencia; que había dejado de comprender lo que era el
amor y la amistad; que le estaba dejando de dar importancia al conocimiento y
la sinceridad y que no hacía más que perder la esperanza y, por tanto, la luz.
No, no eran solamente ocho niños
luchando contra los malos para demostrar lo fuertes que eran. Eran ocho niños
que representaban ocho rasgos importantes del ser humano y que a veces quedan
olvidados. Ocho niños que luchaban por demostrar que el mundo es mucho más
maravilloso de lo que los adultos cuentan. De lo que los adultos creen. Niños que
enseñan a adultos. Eso es lo que es Digimon: niños que recuerdan a adultos
cosas que olvidaron al considerarse adultos.
Sombra&Luz